19 junio 2014

A Y E L E N


Cansada de las adjetivaciones, del atropello de la A, que en el intento de abarcar hasta el abismo con la anchura de sus rectas, corta el pecho como una lanza que atraviesa.
Ya no lloro, lluevo. Cansada de que me callen, de yacer en silencio. 
Estaqueada a una definición estática, cansada, sin entereza propia, me pregunto: ¿Esto soy? 
Cansada de buscar en la L un lazo entre la restricción abecedaria y la levedad, una licencia para levitar libre de categorías.
Cansada de que resuene en mi mente la E, de empobrecer mi existencia encasillandome en un ejército de letras que desfilan con elegancia de emperatriz encantada.
Cansada de la nocividad de la nómina, me niego a nombrarme con un nombre. 
LLámenme como quieran. Nadie, nunca o nada.






08 mayo 2014

Enebro

Martes.
15 hs.
(en alguna parte del mundo donde invierna).

Hay dos que despiertan de la segunda siesta del día.
El uno se levanta de la cama sólo para buscar fuego.
Enciende un cigarro, tira la ceniza en el suelo.
La dos lo mira soñolienta y sonríe.
Sabe que en segundos toda la habitación arderá en llamas.
También fuma, no dice nada.
La casa huele a canela.
Y afuera llueve.

13 febrero 2014

Once segundos

Laura se toca el pelo. Hunde sus dedos con frenesí en la maraña de nudos con olor a cloro, y siente el calor en las orejas enrojecidas por el sol de enero mientras piensa para sí que el verano tiene magia.
El club, la pileta y sus amigas son los cimientos que construyen la superficie que la mantiene firme ante los nervios de una promesa que hizo horas atrás.
Laura mira las nubes y se hace la distraída cuando ve que la sombra de Lucas asoma sobre su hombro anticipando su llegada. Sabe que en el próximo pestañeo va a sentir una mano en su pelo, y que inmediatamente después, él va a sentarse junto a ella y reclamarle la prueba definitiva de amor.
La mitad de una plancha de goma eva azul protege su recién estrenada bikini naranja del áspero suelo de ladrillo. La intuición de Laura no falla y Lucas se acomoda a su izquierda mientras un toallón playero de paisaje caribeño a modo de carpa los despeina a ambos y llena de olor a humedad el estrecho ángulo que separa sus rostros enfrentados.
Laura cuenta uno, dos y se limita a sonreír, porque antes de llegar a tres la nariz de Lucas roza su mejilla y los labios le dejan de temblar. Siente el pelo mojado  pegado en la cara, le da risa mirar una cara tan próxima a la suya iluminada apenas por la luz de un sol de mediodía que se filtra por el toallón, aguanta un poco la respiración para evadir el hedor que aplasta su cabeza, y siente que su título de nena ya no le corresponde. Llega a contar hasta once y  nuevamente el aire fresco choca en su boca tibia y mojada.
Once segundos duró su primer beso.

29 enero 2014

Vértigo

Hay un estertor involuntario que nace desde el núcleo de las fosas más oscuras, como la consecuente vacuidad mental de una sensación ilusoria.

Hay un inmenso talud que gira, oscila, atrae, imana.

Hay un salto póstumo que invita a enterrar el pavor.

En un acto de osadía obligada, el lado más austero de la permanecia se hace añicos contra las líneas del mundo, y la proximidad -de los cuerpos y las salivas- baña la totalidad del entorno de vértigo.



Kirstine Roepstorff, Pink, 2004, Courtesy Christina Wilson Gallery

13 noviembre 2013

Sucede que



La aguja de mi astrolabio apunta hacia un cuerpo.
A una estrella lunar,
o a un lunar con forma de estrella.



24 octubre 2013

T/E

Un amanecer encandilante. 
Dos ojos incandescentes.
Intrascendentes.

Como tus venas cuando colapsan 
hundiendo en fiebre todas tus muertes
que no llegan a la calidad de orgasmo,
solo porque les falta sangre.

Hedonismo y locura. 
Hambre de sonrisas.
Paradoja incompleta.

Yo camino al borde de ese precipicio 
en donde estas bailando furiosa,
Porque no sabés cuales son tus propios límites 
y siempre te los violo yo.

No sos meridiano, mucho menos hemisferio.
El mundo corre más rápido que el propio tiempo,
Y todos los relojes se detienen a oírte respirar.

10 octubre 2013

Festejar el conformismo.
Festejar la resignación.
Festejar la derrota y las decisiones equivocadas.
Festejar la falta.
Festejar el llanto.
Festejar para creerse feliz.
Festejar el abatimiento,
Festejar la angustia,
Festejar para de una buena vez
poder festejar de verdad.