13 febrero 2014

Once segundos

Laura se toca el pelo. Hunde sus dedos con frenesí en la maraña de nudos con olor a cloro, y siente el calor en las orejas enrojecidas por el sol de enero mientras piensa para sí que el verano tiene magia.
El club, la pileta y sus amigas son los cimientos que construyen la superficie que la mantiene firme ante los nervios de una promesa que hizo horas atrás.
Laura mira las nubes y se hace la distraída cuando ve que la sombra de Lucas asoma sobre su hombro anticipando su llegada. Sabe que en el próximo pestañeo va a sentir una mano en su pelo, y que inmediatamente después, él va a sentarse junto a ella y reclamarle la prueba definitiva de amor.
La mitad de una plancha de goma eva azul protege su recién estrenada bikini naranja del áspero suelo de ladrillo. La intuición de Laura no falla y Lucas se acomoda a su izquierda mientras un toallón playero de paisaje caribeño a modo de carpa los despeina a ambos y llena de olor a humedad el estrecho ángulo que separa sus rostros enfrentados.
Laura cuenta uno, dos y se limita a sonreír, porque antes de llegar a tres la nariz de Lucas roza su mejilla y los labios le dejan de temblar. Siente el pelo mojado  pegado en la cara, le da risa mirar una cara tan próxima a la suya iluminada apenas por la luz de un sol de mediodía que se filtra por el toallón, aguanta un poco la respiración para evadir el hedor que aplasta su cabeza, y siente que su título de nena ya no le corresponde. Llega a contar hasta once y  nuevamente el aire fresco choca en su boca tibia y mojada.
Once segundos duró su primer beso.

29 enero 2014

Vértigo

Hay un estertor involuntario que nace desde el núcleo de las fosas más oscuras, como la consecuente vacuidad mental de una sensación ilusoria.

Hay un inmenso talud que gira, oscila, atrae, imana.

Hay un salto póstumo que invita a enterrar el pavor.

En un acto de osadía obligada, el lado más austero de la permanecia se hace añicos contra las líneas del mundo, y la proximidad -de los cuerpos y las salivas- baña la totalidad del entorno de vértigo.



Kirstine Roepstorff, Pink, 2004, Courtesy Christina Wilson Gallery

13 noviembre 2013

Sucede que



La aguja de mi astrolabio apunta hacia un cuerpo.
A una estrella lunar,
o a un lunar con forma de estrella.



24 octubre 2013

T/E

Un amanecer encandilante. 
Dos ojos incandescentes.
Intrascendentes.

Como tus venas cuando colapsan 
hundiendo en fiebre todas tus muertes
que no llegan a la calidad de orgasmo,
solo porque les falta sangre.

Hedonismo y locura. 
Hambre de sonrisas.
Paradoja incompleta.

Yo camino al borde de ese precipicio 
en donde estas bailando furiosa,
Porque no sabés cuales son tus propios límites 
y siempre te los violo yo.

No sos meridiano, mucho menos hemisferio.
El mundo corre más rápido que el propio tiempo,
Y todos los relojes se detienen a oírte respirar.

10 octubre 2013

Festejar el conformismo.
Festejar la resignación.
Festejar la derrota y las decisiones equivocadas.
Festejar la falta.
Festejar el llanto.
Festejar para creerse feliz.
Festejar el abatimiento,
Festejar la angustia,
Festejar para de una buena vez
poder festejar de verdad.




27 julio 2013

24 julio 2013

Ausencia


Un horizonte me invita a saltar 
desde la cumbre emocional 
hacia un infinito abismo 
que me imana y me despolariza.

Extrañando la incertidumbre,
justifico la inculpabilidad.
El aire se desfibrila.
Me voy a largar a llover.

Con el ánimo en linea de convergencia
tu ausencia me invierna los martes, 
y me vendavalea los domingos.