19 febrero 2011

She (reloaded)

Que te llenes el buche con falsos discursos, no queda nada bien. Más para una señorita, más cuando es notoria tamaña falacia, más cuando evidencia tu último intento de recuperar la dignidad.

La faca en la yugular no te da derecho a desacreditar lo que gira a tu alrededor; se entiende que todos tenemos un Bad beat en el historial, distinto es jugarse todo con un cuatro bajo la manga.

En el fondo es realmente una pena que te conformes con tan poco, que te encasilles a vos misma en un lugar que no te correspondería si te respetaras un poco más.

Nada te da derecho de recurrir a eufemismos tan trillados, ni si quiera en el nombre del amor. No soy culpable de tus desdichas, ni soy partícipe de tus acciones.

Tirarle una soga a un manco es creerse con superioridad. Algunos tenemos bien formada la moral, y no necesitamos lanzar manotazos de ahogado a costas de los demás.



(Simple, sin vueltas, sin pelos en la lengua. No me interesa de otra manera.
La hipocresía está en mi lista negra. A partir de ahora, tu palabra también.)

25 enero 2011

I won't tell no lie

"There's a natural mystic blowing through the air;
If you listen carefully now you will hear..."





Un par de años luego,
las olas vuelven
al mismo lugar.

Mi cochecito es GNC
Y algún día se va a ir
lejos, al mar.
A donde las olas
un par de años luego
vuelven.

Al mismo lugar.



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21 diciembre 2010

Es curioso que tanta, pero TANTA gente,
tropieze más de dos veces con la misma piedra.

Pero que parte es la que no aprenden, eh?

16 diciembre 2010

He

Supe secarle las lágrimas cuando se sintió devastado,
quiero creer que estuvo mi mano cuando no vio más que oscuridad.

Y cuando se fueron los rayos y los relámpagos y las tormentas y las lluvias y las nieves, todo eso se olvidó, como se olvidan las cosas que no tienen mucho sentido.

Difícil es hablar con los ojos, cuando no te dejan mirar.

Y entonces cada vez que me hablaba, una fuerza interestelar le apretaba la garganta. Como si una especie de asfixia mental lo sucumbiera de pé a pá. Ella aparecía entre sombras como esos dibujitos animados de terror.
Decidí retirarme en silencio por no estallar en un acto de sensatez emocional, solo porque nunca quise tomar parte en el asunto. Y así fue que extrañe cada cosa de ellos dos.

No entendí en que momento los polos se intercambiaron. Ni cómo.
Lo único que pude definir, fue que no era falta de sentimiento, sino opresión la que impedía el flujo natural de las cosas.
Y ahora no sé si entiendo yo.

Pero sé que el me entendío a mí.

She

Dicen que ella tuvo mala suerte, pero yo, que siempre creí que la suerte es el pretexto de los perdedores, pienso que el problema es que no quiso elegir.

No quiso que la quieran bien, y por miedo a quedarse sola pudo conformarse con su pasado por no asumir que la soledad era más honda con él a su lado.
No quiso perdonarse a si misma, y se tortura todas las noches pensando en su castillo de naipes todavía de pie.
No quiso aprender de sus errores y se sienta en la mesa con un parche en el ojo y otro en el corazón.
No quiso valorarse, ni quiso entender que con la frente un poco más alto hubiese visto más clara la senda.

Cuando creyó que no estaba equivocada, mostró su escalera real, y desapareció el mundo en burbujas de un demi sec barato. El efímero dulzor que termina el trago con un gusto rancio de fondo.

Yo comprendí sus dudas, más no justifico sus actos.
Y sus pupilas siempre fueron las más negras que conocí.

No quiso correr, no quiso saltar, no quiso o no pudo confiar en los demás.
Y siento su angustia en mi sangre, porque la quiero.

Aunque tampoco quiso confiar en mí.

07 octubre 2010

Rata de callejón

[Existen personas que nos iluminan el día: con tan solo verlos, un torbellino de colores nos recorre de punta a punta. Y como todo en la vida, es necesario generar un equilibrio; por lo cual existen otras, que con acercarse a 2 metros de distancia, nos provocan tal rechazo que deseariamos solamente desaparecer. Convivir diariamente con una persona así puede ser desgastante.]


Me saca hasta el hambre que te me acerques, me da escalofríos si me preguntás como estoy. Mucho más si incluís cuestionamientos sobre mi vida o mi andar. Detesto si me halagás, más cuando usás esos calificativos que saliendo de tu boca suenan aún peor de lo que son.

Repulsivo imaginar la saliva corriendo por la yugular de tu mujer, esa pobre infeliz que tiene de marido a un zángano asqueroso, baboso, impune, sediento de carne fresca que olfatea con deseo mientras un hilo de líquido viscoso le chorrea del labio inferior.

No me digas linda, no me digas hermosa, no me digas belleza, no me digas, no me digas nada, mejor aún si evitás dirigirme la palabra. No me importa si te parece que me queda mejor el blanco que el negro, ni me importan tus comentarios acerca de mi nuevo corte de pelo o el color de mis uñas. Si te cruzo en un pasillo ni me entero, no sonrías buscando una respuesta porque es lo último que vas a encontrar saliendo de mi cara, gracias a que con todo el esfuerzo del mundo logro saludarte todas las mañanas.

No me hagas preguntas, no me pidas respuestas, no me hagas favores porque, te conozco, tu todo miserable te condena a ser una rata de callejón, un animalejo repugnante que se alimenta de sobras y huye hacia el rincón más podrido de la ciudad temiendo que le roben las migas.
Miserble, lástima me da que tengas que roer todo lo que está a tu alcance para conseguir un pedazo de vida, un poco de aprobación externa. Y que mas triste que aceptar que es tu único medio para sentirte parte del todo, de un todo que no te corresponde. Que no te va a corresponder tampoco.


06 octubre 2010

En esos días en los que el sol me nubla la vista, lo único que consigo imaginarme es una serpiente violeta dibujada en mi ombligo.

Tan violento como que me soplen la velita de la torta el día de mi cumpleaños.