quiero creer que estuvo mi mano cuando no vio más que oscuridad.
Y cuando se fueron los rayos y los relámpagos y las tormentas y las lluvias y las nieves, todo eso se olvidó, como se olvidan las cosas que no tienen mucho sentido.
No entendí en que momento los polos se intercambiaron. Ni cómo.
Lo único que pude definir, fue que no era falta de sentimiento, sino opresión la que impedía el flujo natural de las cosas.
Y ahora no sé si entiendo yo.
Pero sé que el me entendío a mí.